Formentera tiene un contorno distintivo dominado por el Cap de Barbaria al suroeste, La Mola al este, Es Trocadores, que llega hasta S’Espalmador, Ibiza al norte y la costa escabrosa pero preciosa de Ponent al oeste.
Las extensas playas de arena blanca están salpicadas de chiringuitos acogedores que ofrecen refrigerios y tapas deliciosas.
En el interior, el paisaje es un mosaico de campos fértiles divididos por paredes de piedra seca con bosques de pino y viñedos.
Una telaraña de callejones cubre la isla, pasando por molinos, antiguas torres de vigilancia y bellas fincas centenarias. Sus paredes se encuentran cubiertas de coloridas bougambilleas.
Por el día, el intenso azul del cielo da paso a las ardientes puestas de sol, seguido de cielos nocturnos pulverizados de estrellas plateadas. ¡Se tiene que vivir la experiencia para apreciar su verdadera belleza! |